El dramaturgo y médico ruso plasmó esa frase en su obra «La gaviota», estrenada en 1896.Su principio narrativo, la doble vocación y su compromiso social.
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El dramaturgo y médico ruso plasmó esa frase en su obra «La gaviota», estrenada en 1896.Su principio narrativo, la doble vocación y su compromiso social.