El hombre de 46 años, condenado por un crimen cometido en el año 2000, sufre graves problemas de salud mental y discapacidad intelectual. Su consejero espiritual reveló que ni siquiera comprende el protocolo con el que el Estado lo ejecutará.
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El hombre de 46 años, condenado por un crimen cometido en el año 2000, sufre graves problemas de salud mental y discapacidad intelectual. Su consejero espiritual reveló que ni siquiera comprende el protocolo con el que el Estado lo ejecutará.