Estalló por una versión en las redes de que los evangélicos ultras derribarían el patronazgo nacional de la Virgen de la Aparecida si gana el conservador Flávio Bolsonaro. El tema creció rápidamente como un extraordinario conflicto político y mediático en el cual se involucró el gobierno, la Conferencia Episcopal y los mayores medios del país y con Lula defendiendo en público los símbolos sacros de Brasil