La diferencia entre cómo nos vemos en el espejo y cómo aparecemos en una fotografía estaría relacionada con la familiaridad y la forma en que nuestro cerebro reconoce los rostros.
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La diferencia entre cómo nos vemos en el espejo y cómo aparecemos en una fotografía estaría relacionada con la familiaridad y la forma en que nuestro cerebro reconoce los rostros.