Entre yates millonarios, jornadas interminables y alquileres que se disparan durante el verano, una decisión poco habitual se convirtió en la clave para poder seguir trabajando en uno de los destinos más exclusivos de Europa.
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Entre yates millonarios, jornadas interminables y alquileres que se disparan durante el verano, una decisión poco habitual se convirtió en la clave para poder seguir trabajando en uno de los destinos más exclusivos de Europa.