El papá de los entrañables personajes de Don Fulgencio, Ramona y Avivato aprendió a dibujar garabateando por toda la casa; nunca lo retaron y a los 9 años ya publicaba en Caras y Caretas. Terminó siendo pulcro y meticuloso al extremo, aprendiendo el oficio con los dibujantes del estudio de arquitectura de su padre. Leer más

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