Fue a una beba que nació con 26 semanas de gestación. Tras sus primeros 20 días de vida se le diagnosticó ductus arterioso persistente, patología común en los nacidos con prematurez extrema, que se origina por la abertura entre los vasos sanguíneos que se conectan al corazón. Los profesionales concretaron la intervención y ahora la paciente evoluciona favorablemente.
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