Un trabajo del Instituto Weizmann de Israel halló la clave al comparar al ser humano con grandes simios.Una hipótesis es que la evolución privilegió el desarrollo del cerebro y eso jugó en contra de las articulaciones.
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Un trabajo del Instituto Weizmann de Israel halló la clave al comparar al ser humano con grandes simios.Una hipótesis es que la evolución privilegió el desarrollo del cerebro y eso jugó en contra de las articulaciones.