El vuelo 2311 de Delta Air Lines, que viajaba de Los Ángeles a Salt Lake City con 174 pasajeros y seis tripulantes, sufrió una falla inesperada de presurización que obligó a los pilotos a descender 27.000 pies en tan solo 10 minutos.Tras el despliegue automático de las máscaras de oxígeno, la aeronave aterrizó de emergencia y a salvo en Las Vegas.