El atractivo del presidente siempre se ha basado en una versión edulcorada de sí mismo, desde «El Aprendiz» hasta la Casa Blanca. Pero la brecha entre el meme y la realidad se ha vuelto evidente de cara a las elecciones. La mayoría de los votantes están descontentos con la gestión económica y afirman que la guerra contra Irán no ha valido la pena.