En 1533 el rey Carlos I de España recibió un botín producto del secuestro del inca Atahualpa y de los robos y saqueos cometidos en América. Todo eso se dilapidó en las llamadas «guerras de religión».
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En 1533 el rey Carlos I de España recibió un botín producto del secuestro del inca Atahualpa y de los robos y saqueos cometidos en América. Todo eso se dilapidó en las llamadas «guerras de religión».