«Pregúntale a suficientes abuelos que viven lejos qué es lo que más duele, y casi nunca es perderse los momentos importantes: es ser un extraño familiar para los niños que te quieren pero que no te conocen del todo»

La distancia puede convertir el vínculo entre abuelos y nietos en una relación marcada por encuentros ocasionales y conversaciones a través de una pantalla.El verdadero dolor, según esta reflexión, no está solamente en perderse cumpleaños o celebraciones, sino en sentir que los nietos los quieren sin llegar a conocerlos realmente.

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