Tanto los problemas heredados, que son muchos, como los otros, deben enfrentarse. Negarlos, insultar al que los plantea, o reducir todo a una cuestión ideológica, sólo sirve para profundizarlos y aumentar la desazón.
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Tanto los problemas heredados, que son muchos, como los otros, deben enfrentarse. Negarlos, insultar al que los plantea, o reducir todo a una cuestión ideológica, sólo sirve para profundizarlos y aumentar la desazón.