La embajada argentina en Washington está más concurrida que nunca y sus diplomáticos disfrutan de su momento como «la chica más linda de la fiesta». Pero ninguna fiesta dura para siempre.
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La embajada argentina en Washington está más concurrida que nunca y sus diplomáticos disfrutan de su momento como «la chica más linda de la fiesta». Pero ninguna fiesta dura para siempre.