En 1975, Eduardo Fernández era jefe de personal de una línea de colectivos de La Plata cuando una rama de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) secuestró al gerente general y condenó a muerte a todos los patrones del sector, a los que acusó de explotar a los obreros. La amenaza no era broma: a varios directivos les habían colocado bombas, otros habían sufrido el ametrallamiento de sus lugares de trabajo. La expresidenta, que tenía una relación “difícil” con su padre, nunca mencionó el episodio. Leer más

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