Ponerle nombres propios a las leyes es un acto demagógico inútil que no evita que con el tiempo queden en letra muerta y que no se cumplan.
Leer más
.
Ponerle nombres propios a las leyes es un acto demagógico inútil que no evita que con el tiempo queden en letra muerta y que no se cumplan.
Leer más