Escribir sobre Denevi con cierta admiración implica cargarse de imágenes injustas: la avenida Corrientes plagada de ejemplares ajados de sus textos. Libros que cargan el mismo polvo que las viejas copias de la colección Mecanica Popular o los relatos de Salgari. También es pensar que a Denevi se lo podría clasificar en varios espacios, más nobles, aunque no necesariamente todos igual de precisos. Leer más