Con una sincronicidad perfecta, lo público y lo privado de la vida de Mario Vargas Llosa están expuestos a la vez. Por un lado, en París, el escritor logra una excepción sostenida por su producción literaria y se convierte en un nuevo “inmortal” de la Academia Francesa, entidad que regula y protege el idioma francés. Ese hecho aceleró la que parece será una reconciliación con su esposa Patricia Llosa. Mientras tanto, Isabel Preysler neutralizó ese hecho trascendente para Vargas Llosa develando una carta que le escribió la mujer del escritor, y dio un reportaje porque considera que él se pasó de la raya. Leer más

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