Ambos ejemplos demuestran cómo los magistrados, y la sociedad en general, suelen perder la imparcialidad, al favorecer a algunas de las partes solo por su género o violando la presunción de inocencia. Leer más
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Ambos ejemplos demuestran cómo los magistrados, y la sociedad en general, suelen perder la imparcialidad, al favorecer a algunas de las partes solo por su género o violando la presunción de inocencia. Leer más