La gobernabilidad se ha vuelto difícil, casi todos los presidentes pierden su popularidad a los pocos meses de asumir el cargo. Las movilizaciones en su contra no tienen líderes, ni ideologías, ni objetivos claros, ni las causan agentes externos, como ocurría en la Guerra Fría. La mayoría de la gente opina y quiere opinar sobre todo. Conversa con otros que conoce a través de la red, se integra a sociedades horizontales que terminan siendo para él más importantes que los partidos y las ideologías. Sienten que los políticos están lejos de su vida. No tienen sus inquietudes, se pelean entre ellos, buscan cargos, en muchos casos tienen un doble discurso que se evidencia porque viven en la vitrina de la red. Leer más

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